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Excursión a Bodegas Irius

El pasado sábado 26 de septiembre, tuvimos el gusto de participar en una excursión organizada por la Asociación de Mujeres a unas bodegas sitas en la localidad de Barbastro para luego acercarnos hasta Alquezar donde a parte de comer realizamos dos visitas guiadas.
La excursión comenzó en Brea a las 7:30, donde, a parte del conductor del autobús, se montaron en el mismo, en el autobús, Patricio y la tata Pili. Yo creo que para no quedarse sin sitio fueron los primeros y el que venga detrás que arree.
El autobús llego a Nigüella unos 10 ó 15 minutos más tarde de la hora prevista, motivo por el cual algún excursionista se enfadó con el conductor del autobús y el enfado duró casi todo el día; en fin, corramos un estupido velo.
Poco antes de las 9:00 el autobús, que ya iba a mitad, llegó a Zaragoza donde esperaban casi otro tanto de gente como la que ya íbamos sobre ruedas. Con todo el persona a bordo, el autobús partío carreterá de Huesca hacia arriba primero dirección Huesca y antes de llegar a ésta, tomó la carretera con dirección a Barbastro.
Unos 15 minutos antes de las 11, se decidió hacer una parada en un bar-restaurante de carretera ya en Barbastro. Hay que contar que entre los excursionistas, 54 en total, había gente de edad aquejada por los males típicos de esas edades los cuales te hacen querer mear frecuentemente y en poca cantidad, vaya lata ...
El garito donde entramos tenía un look curioso... La decoración del mismo estaba entre las decoraciones típicas de una película de Fernando Esteso y Andrés Pajares aunque también se aproximaba mucho a los decorados de alguna película porno. Aclaración, no es que yo sea experto en películas porno que no lo soy, pero alguién que si que tiene criterio sobre esto lo comentó y como me merece confianza, lo cuento aquí.
En fin, debía ser por tal decorado tan especial pero el sablazo que pegaron a algun@ fue de "Padre y Muy Señor Nuestro".
Tras el refrigerio, directos a las bodegas, ¡Qué bien, el vino ya está cerca!. Nos acercamos a una cosa rara parecida al museo Guggenheim de Bilbao, vaya pues va a ser esto la bodega.
Un edificio de formas cúbicas entre gran cantidad de viñas emparradas y de reciente construcción es la fachada de esta bodega que promete ser "curiosa".
Pasando hacia el interior de la bodega, nos guian hacia una sala donde nos proyectan un audiovisual donde nos explican como ellos hacen el vino, vamos que olvidate de pisar la uvas, mover la brisa, estrujar, ... Allí hablaban de: fermentación maloláctica,  romper el sombrero, micro-oxigenación, ...; ¡BÓ! que diría alguno. Ya digo que esto era curioso, curioso.
Tras el audivisual, pasamos a ver las instalaciones propias de bodega, toneles y demás. En la primera sala, un montón de recipientes de acero inoxidable donde unos aparatos que ellos llamaban O.V.I. (Objeto Volante Identificado) volcaban el mosto para que fermentase, nos dijeron, porque ver funcionar no vimos a ninguno y eso que erá el último día de vendimia y todavía estaba entrando uva a la bodega, también nos dijeron, y supuestamente aquello tenía que estar funcionando a tope. Igual como los O.V.I. son tan eficientes, ya habían terminado su jornada laboral.
Hay que contar que en las bodegas profesionales, las uvas se recogen por la noche para que estén más fresquitas y se les rocía con nieve carbónica para que se mantengan frescas y un tractor GPS las lleva hasta la bodega donde también están climatizadas, vamos que viven mejor que muchos.
Lo que si que vimos trabajando lo que nos pareció ser unos O.C.I (Obrero Colombiano Indocumentado), pero apenas tres de ellos. Que maravilla la técnica semejante bodega y solo tres personas trabajando.
Pasamos luego a una sala donde el vino madura en barrica de roble francés, una sala donde la pulcritud es el mejor calificativo, ni una gota de vino ni en toneles ni en el suelo. Magnifica labor la de la brigada de limpieza.
Los toneles, al parecer, son llenados transportados y vigilados por robots dirigidos por laser, otra de las muchas curiosidades de la bodega. No si mano de obra ya se ve que hay poca.
También curiosa la anécdota de la embotelladora, que para preservar al vino de la oxidación el embotellado se hace en una atmósfera sin oxígeno ...; pero solamente en la perte donde la botella es llenada porque en el resto de la sala trabajan "humanos". Esto nos dijeron, a ver si este nuevo término "humano" es algún otro tipo de robot que requiere óxigeno para funcionar correctamente.
Pasamos luego a la nave donde se apilan las cajas de vino ya envasado y esperando su venta y distribución. Con uno de los palets que había nos hubiésemos conformado para pasar este invierno en la peña.
Acabada la visita, tocaba lo mejor: "La Cata". Nos llevaron a una sala de aspecto quirurgico donde para cada individuo, o individua, había tres copas, señal de que íbamos a catar por lo menos tres vinos, no está mal.
Nos explicaron lo de la cata retronasal, aunque cada uno me imagino que optó por beberse el vino a su manera, que siempre es lo mejor. Probamos dos vinos blancos, excelentes por cierto, y uno tinto a la altura de los blancos. Nos explicaron los sabores, olores, matices de color, etc. que tenía cada uno de los vinos catados, la verdad es que a la mayoria, incluido un servidor, nos podían haber contado cualquier milonga, pues los que somos bebedores de bebidas que nos gustan, no nos paramos a pensar si este vino tiene lágrimas o no, que también va a ser duro ahora que hasta el vino llore, con la alegría que da.
En resumen la visita a la bodega fue diferente, vimos una bodega altamente tecnificada y poco o nada que ver con las bodegas clásicas, no en vano nos comentaron que era una de las bodegas más modernas del mundo, hay estamos Aragón a la vanguardia de la tecnología vitivinícola.
Terminada la visita a la bodega, al autobús y dirección a Alquezar a tomar un vermú rápido y a comer, que la tarde puede ser dura.
Alquezar, pueblo del somontano de Huesca con una altitud de unos 700 m destaca por su arquitectura típicamente medieval, una colegiata sobre un peñasco de vértigo y un profundo cañón por el que discurre el río Vero.
Bonito pueblo que recuerda a Sos del Rey Católico o a Ainsa, salvando las distancias. Alguien nos contó que junto con Loarre y Roda de Isábena son los tres pueblos de Huesca más visitados.
Como indicaba más arriba, tocaba reponer fuerzas y tras un ligero vermú tocaba la comida. Vaya nos habían preparado una mesa para más de cincuenta comensales, a ver que tal se portan con la comida estos de La Cocineta, pues así se llamaba el restaurante.
En general, para el restaurante un aprobado alto, tres primeros y tres segundos y a los niños menú especial con patatas fritas caseras, que en estos tiempos es de agradecer. EL vino, para alguno, cosa delicada mucho mejor que el de la bodega, "¡Ay! paladares de corcho".
Con el bocado en la boca, tira para arriba a ver la colegiata que está sobre un peñasco allí en lo alto. No se que os pareció a los demás, pero yo la vi por fuera y luego entré dentro y para mí que no era la misma cosa. Por fuera un edificio tremendo, imponente, impresionante. Por dentro, una VPO de 50m, vaya chasco. Se conoce que los muros son muy recios. Menos más que la iglesia abultaba lo que era. Por cierto, las vistas desde la colegiata, magníficas.
Acabada la visita a la colegiata, vamos a ver una casa museo con enseres, aperos y herramienta de otros años. La colección de almudes hizo la delicia de algunos, otros disfrutaban viendo que maquinaria se usaba antes para hacer el aceite y otros, como siempre, ni fu ni fa.
Tras la fugaz visita a la casa museo, Fabían creo recordar que se llamaba, para el autobús que vamos con el tiempo justo. Esperando el autobús, la última anécdota del día, una de las excursionistas que no había venido en el autobús, sino que había venido en coche con sus descendientes, cosas que tiene el prohibir fumar en los autobuses, se lió y fue a la parada del autobús pero donde nos había dejado y no donde nos iba a coger. Total, que la pobre mujer sola en la parada, sus hijos preocupados buscándola y a esto que pasa un coche de la Guardia Civl a toda velocidad y con las sirenas, "¡Ya está!", se nos sobresaltó el corazón a algunos, "ya ha pasado algo". Falsa alarma, afortunadamente, todo el mundo al final en su sitio los del autobús en el autobús y los del coche en el coche, bueno todos menos uno que se vino en autobús, rarezas que tiene la gente.
En definitiva un día bonito, unas bodegas y un pueblo que merece la pena visitar y muchas gracias a la Asociación de Mujeres de Nigüella por organizarnos tan bien esta visita.

No están todos los que son, pero si son todos los que están.