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Nochevieja 2009

Este año, como los anteriores, se celebró en "La Pezonería" la tradicional cena de Nochevieja, con su correspondiente cotillón en el bar para continuar de nuevo, como si de un after se tratara, en la peña, LA PEZONERIA.
Este año contamos con una atracción especial, muy de moda últimamente, y que hizo muy ameno el tiempo que va desde que se cena hasta que se han de tomar las uvas; se trata del amigo invisible, más abajo hablaré sobre "tal" amigo.
La tarde comenzaba tarde, valga la redundancia, pues el personal empezó a llegar como un goteo. Otros años, seguramente por la benignidad semanal de la fecha se empezaba antes a cundir por el pueblo.
Ya por la tarde, nos enteramos de la primera, y a la sazón, la última baja de la cena. Nuestro compañero Rubén no iba a asistir al evento, lástima de sus chistes. Su hermano se veía muy afectado y necesitaba beber para poder seguir por este valle de lágrimas. Por contra, Rafa nos obsequió con la presencia de un amigo suyo que además de cocinero, resulter ser una bellísima persona.
Como siempre, y según mandan los cánones, los fogoneros encendieron la hoguera para asar los filetes de ternera que magistralmente había troceado nuestro amigo Alberto; menos mal que alguién de la cuadrilla fue carnicero en su vida anterior ...
La cena incluía un picoteo: espárragos, pimientos del piquillo rellenos de bacalao, volován relleno de champiñones y gambas, montaditos vários, ...; y el plato principal, como ya alguien habrá podido intuir, era un filete de ternera asado a la brasa. Con esto último hubo polémica, pues o todos lo querían gordo o todos lo querían fino, al final como le tocó repartir a un servidor, pues como en los aviones, que no te toca junto, pues luego te buscas la vida para cambiar los asientos, en este caso los chuletones.
Todo lo anterior, regado por vino tinto de la tierra y Lambrusco de otra tierra de más lejos. Si ya digo yo que de los italianos no hay que esperar nada bueno, para fiarte de un vino que no es ni tinto ni blanco, tiene gas como el cava y viene de esa santa patria. Para algunas, y recalco lo de algunas, éste zumo italiano fue la puntilla, pues ya se sabe del vinillo que entra tan fácil, ¡HIC!
De postre tomamos piña, excelente por cierto, y unos bocaditos (no profiteroles, pues éstos últimos son más pequeños me explicaron) de nata. Hasta aquí todo bien, pero justo en este momento todo empezo a desmadrarse ...
Llegó el momento de nuestro amigo, si el invisible; "a nuestra edad y con estas tontadas", opinaba alguno, pero todo el mundo disfrutó de lo lindo.
Otra después de cenar
Se empezaron a abrir regalos: una torre de madera, un set de productos plásticos, un calendario de bomberos ligeritos de ropa, algún juguetito erótico (trampas siempre te quedas con lo mejor), unos cascos auriculares, un cenicero español, cacahuetes, ...; ¡Eh, cacahuetes!, y después de cenar, menos mal que fueron para tirar que si no ...
De todos ellos, y he dejado de nombrar unos cuantos pues la memoria hay veces que me juega malas pasadas, yo me quedo con el set de productos plásticos que trajo nuestro queridísimo compañero: "El Pepe", quien se lo podía esperar. Cito, y seguro que me olvido algo, dentro de un cubo de plástico (con tapa y todo), había: tres martillos de estos de las ferias, un cubo para pintar, un escurridor de rodillos de pintura, unas hueveras psicodélicas: vamos un ajuar en toda regla. ¡Bravo Pepe! te mereces la medalla de oro.
Entre los regalos también pudimos ver un curioso tensiómetro y un fonendoscópio de médico, esto hacía presagiar lo peor, ¿A quién tendríamos que atender? ¿Qué premonición del destino era esta? Entonces ninguno nos percatábamos de la situación pero: "se mascaba la tragedia".
Calendario de bomberos

De los regalos directos a tomar las uvas al bar, este año con cambio en la gerencia del mismo. Unas bolsas de cotillón, unas copas y champán, madre mía otra bebida distinta a ver que pasa.
La bola que baja, los cuartos, una, dos, ... y doce, ¡Feliz Año Nuevo!. Besos, abrazos, apretones de manos y a beber, que es lo suyo. Champán, cubatas, los más flojos cerveza y llego el momento, si el material médico se hace imprescindible, una baja motivada por, vamos a llamarlo, "punto etílico", que lo de coma queda menos importante. EL ambulanciero de turno, o coche escoba como se desee, a acompañar a un compañero/a a casa a que descanse la mala digestión del chuletón, que seguro que fue algo así.
El resto seguimos en el bar haciendo alguna comedia que otra y por supuesto, bebiendo y fumando que hay que aprovechar antes de que se prohiba del todo, entonces se acabó el chollo de fumar gratis.
El núcleo

Entorno a las 5 el bar cerró y unos cuantos todavía nos bajamos a la peña no se muy bien a que, lo que si que hicimos fue beber, como era de esperar, y no recuerdo mucho más.
Así acabó la nochevieja del 2009 y la entrada en el nuevo 2010, año que espero que traiga salud y ventura a toda la familia pezonera en especial y a todo el mundo en general.