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Quintos 2009

Quintos llevando la peana
Como todos los años coincidiendo con el domingo de las fiestas de noviembre, San Vicente Ferrer, se celebró la procesión del Santo siendo la imagen de éste portada por los quintos de la localidad.
Actualmente debido a la supresión del sevicio militar obligatorio desde hace ya algunos años, vienen cayendo en desuso celebraciones como la de quintos. Antaño, estas celebraciones hacian referencia a la edad en que lo "mozos" debían incorporarse a filas para cumplir con el patrio deber de pasar una temporada en el ejército.
En Nigüella esta celebración de quintos se funde con una no menos célebre tradición que es la de celebrar las fiestas en honor de San Vicente Ferrer. Ambas celebraciones religiosa y popular, comparten rito y sobre todo personal, que me imagino yo que en alguna época habría gente para todo pero ahora la cosa ha cambiado mucho.
Este año quitaban dos mozos, Pedro el chico del "zorro" y Jorge el del "cholas". Como la peana del Santo tiene cuatro varas y ellos son dos, tuvieron que contar con la magnífica ayuda de sus padres, por cierto uno de ellos hecho un "pincel" (véase la foto).
Repartiendo el pan bendito
La procesión del Santo transcurre desde la ermita que lleva su nombre hasta la iglesia donde, entre otras cosas, se bendice el pan y los "rollos". El pan bendecido, "Pan Bendito", son una especie de bollos que tras ser bendecidos por el cura, son repartidos por los quitos al personal, mientras que los "rollos" (roscones) también bendecidos son repartidos posteriormente a todo el personal.
Este año se recupero la tradición de bajar al Santo desde la ermita, pues se llevaba varios años haciendo la procesión por las calles del pueblo saliendo de la iglesia y volviendo a la iglesia. Hasta los Santos merecen alguna salida de vez en cuando ... 
La fiesta acaba con una invitación popular en la plaza del pueblo en la que se puede desgustar parte de los "rollos", Pan Bendito y como no algún licor dulce, que para entonces ya hace frio y se agradece algo de gasolina para el cuerpo.
En fin tradición bonita que por el problema que narraba arriba, el del personal, va a ser dificil que se le de continuidad pero mientras se pueda habría que mantenerla viva aunque sea saltándose algún año.

En la ermita de San Vicente
"Quintos y no tan quintos en la ermita de San Vicente