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1º de Mayo, menú a elegir

Preparando la paella
Cuando para muchos otros el primero de mayo es día de reivindicación obrera, en la localidad de Nigüella este día tiene lugar una comida popular en el parque junto al rio Isuela. Esta fiesta, ya institucionalizada, unos años más otros algo menos cuenta con gran afluencia de personal.
Aunque finalmente la celebración no pudo hacerse en el parque, un desmerecido día hizo descartar esta posibilidad, la afluencia de personal fue notable y cada grupo en: su peña, casa, donde fuere, celebró en la "intimidad" este día; ya habría tiempo después para poner en común las manifestaciones de fiesta y alegría.
El día comenzó con dudas, pues el anterior había llovido bastante y por la noche de esa misma jornada había caido algún chaparrón que restaba posibilidades a eso de ir a comer al campo.
Vermú en La Pezonería
Poco a poco las dudas se fueron disipando y la razón iba ganando al corazón. Aunque casi todos hubíesemos preferido bajar al parque, no merecía la pena arriesgar a destrozar del todo un día que se presumía regular.
Cada uno y con su cuadrilla, determinó el lugar más adecuado para celebrar la reunión gastronómica. Nosotros, como no, decidimos hacerlo en nuestra peña, la afamada Pezonería.
Se había previsto hacer paella, pues a estas alturas ya todos sabréis y el que no lo sepa que se de por ilustrado, que disponemos de uno de los mejores paelleros de la zona y me refiero a su buen hacer culinario sin parangón en la zona, que nadie piense en redondeces ni otro tipo de perversidades. Nuestro compañero Quique había preparado todo para que su paella fuese un éxito, que a la sazón lo sería.
Quique y su paella
Pero antes de llegar a la comida quedaban muchas etapas que quemar y una de ellas extremadamente importante, el almuerzo.
Como una de las características de este día es la hermandad, hubo intercambio de personal entre las peñas del pueblo prestando algunas unidades de una peña para que almorzasen en otra, de vez en cuando algún sacrificio no está mal. Con eso de que soy fichaje extranjero, a mi me toco almorzar en la peña de La Herrería, y como no almorzamos "casi bien".
Finalizado el almuerzo, empezamos a preparar uno de los platos que tendríamos para comer, porque ya he dicho que íbamos a tener paella pero ahora comento que también disfrutaríamos de un delicioso rancho. Es posible que ahora se entienda el título de este escrito.
Nuestro compañero Alberto, con su correspondiente recua de ayudantes, fue el encargado de cocinar el rancho, que no estuvo exento de peligros. Citar sin más que la cantidad de ingredientes era más bien excasa, errores logísticos los tiene cualquiera, y hubo que mandar un comando a la peña de La Herrería  para intentar capturar alguna que otra vianda. Ellos, los de la peña la Herreria, "gustosamente" nos cedieron parte de sus conejos. Menos mal que no hubo que pedir nada más.
JaviJ quiere ser protagonista
Ya hirviendo el agua del rancho y sobre las 12:00, tocó la sagrada hora del vermú. El primero de ellos en el bar, un vermú ligero, el segundo en la peña. Mientras nuestro chef ya estaba con las manos en la paellera, no literalmente.
Alguno, fruto de ese afán de protagonismo similar a las estrellas de la prensa amarilla, estuvo removiendo los primeros ingredientes que ya se freían en la paellera, simplemente por salir en la foto, vamos eso creo yo. No hay que darle mayor importancia, son esos ratitos de gloria que a todos nos vienen bien de vez en cuando.
Finalizada la paella, y por supuesto el vermú, todos a comer. La peña estaba de bote en bote, algunos casi tenemos que comer en la calle pero al final todos para dentro, "como que no cabemos todos".
La paella estupenda y rancho inmejorable. Felicidades a los dos cocineros.çDe postre "coca" de La Almunia, buenísima también y ésta no está prohibida.çTerminada la comida, vuelta al bar a tomar un cafelito y a comentar con otras cuadrillas que tal la comida. y demás. Entre carajillos y copas la cosa se anima y: "ya ha salido el pesao de la guitarra, mira que canta mal y siempre lo mismo".  Bueno unos cantando, otros bebiendo chupitos diabólicos (o haciéndoselos beber a otros, verdad Pedro), otros conversando u otros simplemente riéndose, la tarde fue pasando de forma entretenida y con esto se iba diluyendo el día 1 de mayo.
Comiendo paella en La Pezonería
Todavía quedaba un hito en este día y era la cena con las sobras de la comida. Como las cuadríllas se habían visto diezmadas, esta vez nos volvimos a reunir en La Pezonería nuestra propia cuadrilla y los de la Peña La Cuesta, que dicho sea de paso habían tenido la gallardía de comer al mediodía en el parque, con lo mojado que debía estar. Allí dimos cuenta a las sobras de la comida, las de masticar y las de no.
Finalmente un café alguna copa sobrera y a dormir que la cabeza parece un tambor.
Así se remató el día del 1 de mayo que de no haber sido por el malogrado tiempo, con la cantidad de personal que acudió al pueblo, el parque hubiese tenido un lleno total.
¡Ah! seguro que os estáis preguntado, "¿Por qué este no dice nada de la exposición de fotos?", bueno eso será motivo de otro artículo.

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