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San Vicente 2010, La Crónica









Viernes 5 de noviembre de 2010, todo a punto para que den comienzo las fiestas de San Vicente 2010 en Nigüella.
Otro año más y coincidiendo con el primer fin de semana de noviembre, salvo que coincida con Todos los Santos, que no conviene mezclar fiestas de muertos y de vivos, se celebran las fiestas en honor a San Vicente. Este santo tiene su morada en lo más alto de un pequeño tozal justo a la salida del pueblo y allí pasaba, hasta hace algunos años, los crudos inviernos de estas tierras isuelinas.
Todo había quedado preparado para que a las 8 de la tarde del viernes se procediese con el ritual de encendido de la hoguera. Apenas una docena de personas se congregaron en la plaza del pueblo y dieron buena cuenta de los primeros troncos y maderos que se habían recogido para dar luz y calor a estos días de otoño que se presumían placenteros.
La hoguera prendida, unos y otros que iban llegando al pueblo, la cosa se iba animando y así llegamos a la hora de cenar. En la Pezonería, un variado menú nos esperaba y aunque de momento pocos, eso si bien avenidos. 
Después de la cena y del consabido café y copa, habríamos de ir al pabellón para pasar la velada con la discomóvill. 
El pabellón no estuvo para tirar cohetes, pero la animación fué muy superior a la del año pasado. Como es habitual, a mitad un magnífico bingo y todavía nos espera una gran sorpresa ... Carlos y Manolo, como si de cocineros de campaña se tratara, nos prepararon una sopa de letras, "cualquiera se pone a leer ahora", de la que no quedó ni la Z. A estas horas y con el relente propio de las noches de noviembre resultó ser una magnífica idea.
Para unos terminó el día antes que para otros pero todos más o menos tomaron el final de la discomóvil como toque de queda para irse a dormir.
Despertaba un sábado radiante y que hacía presagiar una mañana estupenda para todos los actos programados en la plaza.
En La Pezonería, dando los últimos toques para el vermú improvisado y los postres, nos fuimos reuniendo algunos más enteros y recogiendo a otros algo más perjudicados. Entre todos resultó fácil la preparación de los postres para la comida: melocotón con vino, pera y cocktail de frutas. Dio tiempo incluso a preparar un vermú para que en la puerta del Ayuntamiento unos y otros gozasen de este magnífico día al amor del fuego.
Merece una mención especial la presentación del libro "La Decisión de Andrea", magnífica obra literaria de un autor local, Adrían Andrés. Presentación oficial con palabras del autor y firma de ejemplares, ¡¡Mucha suerte Adrián!! 
Mientras tanto, en el horno viejo las marmitas burbujeaban abundantemente sacando todo el gusto a esos bocados de ternera que harían las delicias de los mejores paladares. Un magnífico estofado de ternera que a nadie dejo indifierente. La plaza de bote en bote dio buena cuenta de dos perolas de tamaño mayúsculo.
No faltaron las piezas de la charanga que ponían la guinda al aire festivo a la plaza.
Alrededor de las seis de la tarde, estaba previsto y así fue que la charanga diese la vuelta al pueblo haciendo escala en cada una de las peñas para terminar en la plaza, esta vez para asistir a la proyección de varios documentales sobre el pueblo que fueron emitidos en varios programas de la televisión autonómica.
Antes de cenar, primera sesión de la orquesta "Magia Negra". Cuando nos acercamos al pabellón, el impresionante montaje de la orquesta hace preguntarnos donde no íbamos a meter aquella noche. Medio pabellón estaba ocupado por altavoces, mesas de mezclas, luces, vallas de protección, ...; vamos que hasta algún comentario hubo del estilo: "pues si parece un circo" (por las vallas), "esta noche vamos a ver la orquesta desde la calle" (pues casi no dejaron espacio). "Alcalde, con este nivel tendremos que ir pensando en un pabellón más grande". 
La calidad musical y la puesta en escena tremenda, eso si la potencia eléctrica contratada en el pabellón no daba para tanto así que hubo que menguar los medios puestos en escena para que el espectáculo principal pudiese continuar.
Los más pequeños gozaron con las canciones infantiles que, bajándose del escenario, interpretaron los cantantes de la orquesta. Alguno menos infante gozó con las zagalas que a corta distancia impresionaban todavía más que en el escenario.
Acabada la primera sesión, nosotros en La Pezonería de nuevo cena a base de salchichas compartíendola con los charangueros que como premio nos tocaron alguna pieza entre plato y plato. Lo mejor, después de cenar duelo de chistes: charangueros contra Alberto, momentos irrepetibles como pocos cuando nuestro compañero está de chispa.
Después, la orquesta Magia Negra de nuevo nos deleitó con su saber hacer y su buena música durante toda la noche. El pabellón hasta la bandera y un ambiente cordial insuperable. Lo típico en estos casos, una primera parte para todos los gustos y una segunda parte, más bien una final, algo más cañera con temas de Extremoduro, Los Suaves, ...; vamos clásicos de cualquier pabellón de fiestas que se precie.
Acabada la actuación del pabellón, algunos, como un servidor, a rematar la noche a las peñas, y otros a descansar de un agotador día.
El domingo era día de fin de fiestas, pero todavía quedaba algún acto. Por la mañana procesión y misa. La procesión, complicada; tenemos algunas de las calles cortadas por obras en el pueblo, por lo que el recorrido de la procesión fue un tanto extravagante, tuvo que ir y volver por el mismo sitio, para una vez que me sacan, debió pensa San Vicente, y me enseñan la misma calle dos veces. La misa, distinta, por un lado tres valientes se atrevieron a acompañar la celebración con unas cuantas jotas, casi sin haber ensayado. Por otro, por ser día de quintos y el padre del único quinto saxofonista de afición, en mitad de la ceremonia y justo después de la comunión nos deleitó con una bella melodía de corte solemne.
Poco más quedaba para este día, habíamos de rematarlo con la actuación de un magnífico grupo de Huesca llamado los Lambreños que conjuntamente con el humorista Felipe Rico nos hicieron pasar más de dos horas disfrutando de lo lindo. Lo Lambreños tocando desde canciones típicas aragonesas hasta sones cubanos y Felipe arrancando sonrisas a diestro y siniestro. Bonito colofón para unas fiestas acompañadas de una climatología excelente.


"San Vicente, hasta el año que viene, que seguro que tu no faltas"