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1 de mayo de 2011, Fiesta de día y fiesta de noche (8/5/11)

Otro venturoso 1 de mayo amanecía con cara primaveral y así los malos presagios climáticos de días postreros se vieron cariacontecidos por las excelentes condiciones meteorológicas del primer domingo de mayo de 2011.
En ese domingo cayó la festividad obrera del 1 de mayo y por fortuna de los calendarios laborales de algunas comunidades, como la nuestra, la festividad fue trasladada al lunes siguiente, 2 de mayo, lo que hizo que este año la tradicional comida de hermandad se alargase hasta altas horas de la madrugada, pues tal carambola calendarística fue aprovechada para preparar una noche de pabellón, cual si fuesen fiestas patronales, con disco-móvil y todo.
Ya en las primeras horas de la mañana los más madrugadores se daban cita en el parque para ir preparando los lugares donde las cuadrillas se reunirían más tarde para la degustación de ranchos, paellas y lo que se terciase; eso si, no había que olvidar el obligado almuerzo, y así comenzar a compartir unas y otras viandas, que de eso se trata el día de compartir y celebrar todos juntos que seguimos aquí recordando a los que un día el destinó desgraciado arrancó de nuestro lado.
Poco a poco, unas y otras cuadrillas hacían sus preparativos y el parque se iba llenando de rancheras, paelleras, parrillas, ... Y aunque por tradición el menú principal de este día es el rancho, de algún tiempo a esta parte ya no es comida exclusiva y mejor así, pues en la variedad está el gusto.

Nosotros, en La Pezonería, esta año como otros quisimos ser fieles a la tradición y también a la modernidad, y teníamos planeado hacer una rancho al estilo zorrilla y una paella al estilo valduxonense. Más vale que sobre que no que falte.
El caso es que sobrar no sobró mucho y es que nuestra nutrida cuadrilla dio buena cuenta de todo aquello que se podía engullir o beber, que de esto último también hubo bastante, teniendo en cuenta que solamente con el vermú que preparamos en el parque muchos se hubiesen dado por comidos.
De agradecer los ya también tradicionales caracoles de "el Carlos" y "el Angel", gastronómica competición que nos alegra siga en plena pugna, para delirio de nuestros paladares.
Pues nada, Quique a los mandos de la paella y Alberto haciendo lo suyo con el conejo del rancho, nos hacían presagiar una bacanal de sabor de agárrate y no te menees. "Mira que colores", decía Alberto, "échale una foto que este rancho está de foto", y verdad era lo que decía el rancho estaba de foto y de cuchara, si hubiera que valorarlo sería de por lo menos tres cucharas.
Por otro lado, la paella al estilo de Valduxó no dejaba lugar a duda, cojo....
El parque de bote en bote nos obligó a improvisar mesas de comedor: sentados en la hierba, en el ribazo del río, en alguna piedra que diese la talla, ...; y como no, alrededor de la ranchera comiendo "a rancho", que esto si que es una tradición que será difícil que se extinga.
Unos cuantos postres, café y licores. Precisamente estos últimos fueron los que nos llevaron de la mano hasta la siguiente etapa, o fase según se mire: los cantos regionales y los no tanto.
El popular Jilguero, que a este paso lo vamos a hacer himno de La Pezonería, abrió el recital, y luego un rosario de jotas, rancheras, canciones de tuna y muchas más difíciles de clasificar, fue desgranándose poco a poco y lo de rosario no es exclusivamente retórico, pues en esta ocasión nos acompañó el párroco de Nigüella mosen Javier, que siendo navarrico como es, nos incitaba a interpretar jotas Navarras a lo que con mucho gusto accedimos y como no, hicimos coros.
Total, que con jotas del Ebro sean de Aragón o de Navarra, se nos hicieron las tantas en el parque y llegó el momento dar la primera mitad del día por concluida.
Arriba en el pueblo, algo de reposo para calmar la euforia suscitada por el cante jotil, pues todavía nos quedaba la parte de festejo de la noche, que se presumía dura.
Por la tarde, ya en el pabellón, Carlos nos preparó una proyección audiovisual acerca del programa "Sin ir más lejos" que Aragón Televisión dedicó a Nigüella. También pudimos ver alguna colección de fotos rancias, no por feas o cutres si no por antiguas y una colección de fotos que trataba de "rincones del pueblo", según sus propias palabras, las de Carlos digo.
Aunque la comida había sido copiosa, la cena no se puede perdonar y de nuevo en La Pezonería y a golpe de brasa y de parrilla, seguimos haciendo honores a tantos y cuantos cerdos han dado su vida para salvar a esta especie humana que no sería nada sin la existencia porcina.
Ya solamente nos quedaba tomar un café rápido para acceder al último acto del día, bueno algunos seguro que realizaron alguno más. Me refiero a la noche de disco-móvil preparada en el pabellón.
Allí nos reunimos vecinos y forános como si de un día de fiesta de San Lorenzo o San Vicente se tratase, un ambiente muy cordial y cercano. Curioso fue el servicio de barra, pues más parecía un equipo de voleibol que uno de de curtidos camareros por la rotación de personal que se prestaba a ayudar en la barra, y es que no hubo que buscar mucho para que unos y otros colaborasen para servir copas y cervezas y así completar un día del pueblo para el pueblo, donde todos se ven integrados y todos disfrutan de lo que con gusto se prepara.
Para el año que viene no tendremos la suerte de que el día sea tan largo como el pasado, pero mejor así pues luego sabe mejor cuando llega uno de como este.

¡¡¡ Hasta la próxima !!!


"Ati, como te vea el Angel..."