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Feliz Año Nuevo 2011

El Loren es el más guapo
El tiempo pasa y las manijas del reloj con implacable desconsideración no nos dan ni un momento de respiro, "Quien pudiese parar el tiempo en algunos momentos", pero la vida es así, un transcurso de acontecimientos encadenados sin aparente causa efecto entre ellos pero sin duda ligados los unos a los otros.
Como el tiempo es entidad superior a la humana, lo único que podemos hacer es disfrutar en paz del segundo actual y homenajear lo que acaba para seguidamente celebrar lo que empieza, y en eso en lo que invertimos nuestro tiempo en La Pezonería el pasado día 31 de diciembre día de Nochevieja y por supuesto el día 1 de enero, día de Año Nuevo.
Ya es habitual que la cena de fin de año en nuestra asociación agrupe a un nutrido grupo de personas para cumplir con la tradición tan arraigada en este país de celebrar la Nochevieja por todo lo alto, y unos años con más éxito que otros, en cuanto a la afluencia de personal, nosotros no faltamos a esa cita.
Este año, diecinueve comensales de tres nacionalidades diferentes, (Calcena no cuenta como nacionalidad diferente, ni tampoco el ser de la CAI) se reunieron para primero preparar el menú de la cena, este año primero con unos entrantes entre los que podemos destacar: salmón ahumado, crema de setas, espárragos, varios embutidos, queso; y un segundo plato, o plato principal, a base de solomillo de cerdo en salsa, exquisito. Felicitaciones a los cocineros, M&M.
Mientras unos estaban entre fogones, otros, expertos en logística, preparaban mesas cubiertos y demás; y otros permanecían en el bar realizando la siempre complicada tarea de "hacer bulto". Los pocos que estamos hemos de hacernos notar para que la fiesta sea completa.
Llega Fermín
De esta manera, llegamos a la cena y no podía faltar la pregunta que ya viene siendo habitual en estos acontecimientos: "¿Y Fermín?". Con el reloj pisándole los talones, llegó justo a tiempo de comenzar la cena a una hora prudente.
La cena, exquisita, los vinos inmejorables, el sorbete de mandarina, incomparable y el cachondeo y buen humor presente en cada segundo de la celebración.
Todavía nos quedaban por degustar varios postres: piña natural, turrones, trenza y otros dulces que no recuerdo bien; no soy yo muy dulzainero y de ahi que no me fijase mucho.
Brindis con champán, para los que somos de los setenta y pocos, o anterior, esa bebida espumosa que se toma en Navidad y Nochevieja o es champán o es sidra El Gaitero, lo del cava es algo más moderno.
Después de la cena
Llegaba el esperado momento de nuestro amigo, el invisible. Gran algarabïa causaron los regalos que unos y otros prepararon y que sin ánimo de olvidar ninguno fueron: una ruleta con un juego de beber chupitos, un desayuno completo con bandeja y todo, un álbum de fotos, unos diamantes mandarines (que nos enteramos que eran unos pájaros), una caja de almendras garrapiñadas y una docena de huevos, una colección de pelíulas de Zipi y Zape, una diana con un juego de beber chupitos, chocolate para esparcir por el cuerpo y quitarlo con imaginación, un osito dentro de un libro de mentiras, unas tazas de café, unos delantales. Si se me olvida algo, por favor sabedlo perdonar.
 De aquí y con el tiempo justo, todos juntos a tomar la uvas a nuestro afamado bar, allá de nuevo el champán (no volveré a explicar lo del cava) los abrazos, besos y apretones de manos a la orden del día y lo mismo que acaba un año, empieza otro dando así continuidad a nuestras vidas y a lo más importante, el buen humor y las ganas de disfrutar.
Una vez aplacada la euforia de los primeros minutos del año nuevo, ya de forma más relajada unos y otros conversando, riendo y disfrutando, que al fin y al cabo es el objetivo de esta celebración.
Brindando

¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!!!  Pezoneros o no.

P.D.: No puedo despedirme sin hacer mención especial del día 2 de enero, primer día sin humos en la hostelería. Como el civismo es una de las virtudes de éste pueblo, el respeto de no fumar en el bar fue riguroso, ni una brizna de humo en el local, salvo el de las rabas, gambas y demás. Eso si, como la imaginación también es otra gran virtud del municipio, tanto en vermú como en la consabida partida del café se celebró si ningún inconveniente. Para muestra la foto adjunta en la cual se ve la improvisada terraza guiñotera y alguno que con el estrés del día se tenía que fumar los cigarrillos de dos en dos.

Que estresao que estoy


Fotos, cortesía de Javi J.