Entradas‎ > ‎

Boda en Lérida. Capítulo II, "El Festejo"

publicado a la‎(s)‎ 7 oct. 2011 12:41 por Lapezoneria de Nigüella   [ actualizado el 15 oct. 2011 6:24 ]
0 T UMAX     PowerLook III    V1.3 [5]
Terminada la ceremonia y así el acto más formal del día, era momento de comenzar a festejar la unión de los ahora recién casados.
Unos en autobús y otros en coche particular, nos trasladamos a lugar donde se desarrollaría la fiesta. El lugar escogido: Finca Prats, finca situada a unos pocos kilómetros de Lérida en la carretera de Huesca, un moderno y lujoso complejo hotelero sito en una gran zona ajardinada. El hotel, un resort con SPA y campo de golf y el restaurante, un edificio que recuerda a las mansiones sureñas de las películas norteamericanas; no se si será por esto último que en la entrada nos daba la bienvenida un amable negrico.
Como ya llevábamos un buen rato sin remojar el gaznate, nos dirigimos prestos al primer aperitivo del día. Tras acceder al hall de restaurante, pisando alfombra roja y todo como los mejores actores, cada cual tomaba lo que mejor le parecía para ir apaciguando la sed que ya hacía presa de nuestras bocas.
Un rapidísimo apertivo líquido para pasar inmediatamente a otro aperitivo, en una construcción aledaña al edificio del restaurante, con una variedad poco común de manjares. De treinta a cuarenta tapas diferentes entre: mariscos, quesos, jamón y embutido, shushi, brochetas, ...; hasta una escultura de hielo que le daba un glamour especial a una de las columnas del marisco.
Todo a pedir de boca y digno de ver eran los afanados camareros que en las barras de bebida no daban abasto con los irreductibles breanos, y demás. Hubo un momento que casi tienen que clausurar una de las barras, pues a mitad del aperitivo ya habían consumido todo el material preparado, rápidamente tras unos momentos de confusión, se repuso lo que pudo y de esta manera se pudo seguir sacando la faena adelante. 
Alguién escucho decir al propietario de la finca, que por allí andaba, que esta gente bebía y comía una barbaridad,  ¡Y lo que quedaba!
Dada buena cuenta del aperitivo, entorno a las cuatro de la tarde, nos trasladamos al comedor principal de la finca, donde se nos serviría la comida.
Con el festín del aperitivo y la hora, parecía que el cuerpo había puesto candado al estómago, pero nada más lejos de la realidad, el primer plato, todo un acierto, la crema fría de melón sirvió para conectar magistralmente el copioso aperitivo con los platos fuertes del día, que vendrían después.
Tras el melón, una estupenda suprema de merluza nos condujo a uno de los mejores sorbetes que he probado en mi vida, sorbete de Gewürztraminer* (mira con diéresis en la u, como Nigüella).
Luego un tronco de solomillo, delicia de los más carnívoros, que amablemente te lo asaban in situ si es que te parecía demasiado sangriento.
Entre tanto, los novios entraban y salían una y otra vez para ir desgranando todos los actos que habían preparado para el día: regalos para quien cumplía años, para los del aniversario de su boda, para amigas íntimas, ...; un sin fin de detalles que arrancaron sonrisas y lágrimas, muchas lágrimas, de algunos y algunas sobre todo. Por eso de la llorera y la cantidad de líquido que se pierde, alguno y alguna se tomó en serio lo de beber, pero muy en serio, para no sufrir los efectos de la deshidratación.
Y como quiera que sea que eso de beber anima, en algunas mesas la animación rozaba la bacanal y entre vivan los novios, que se besen los novios, que se besen los padrinos, ...; y otros topicazos, yo me quedo con la tonadilla que desde la mesa de la peña La Cuesta, dirigidos en todo momento por nuestro amigo Juan Atilano, que gamberro que eres Ati, decía: "El polvo de esta noche, ya no es ilegal" con la musiquilla de la del barco del Chanquete, toma ya.
Llegado el postre, ya estaba todo bastante revuelto, las neuronas ya no daban para más y lo que nos quedaba todavía.
De repente, al son de O Fortuna, de la ópera Carmina Burana, apareció echando humo la tarta nupcial, que susto nos llevamos alguno. Pues nada el tradicional espadazo a la tarta para repartirla entre los comensales. Lorenzo se concentraba en cortar la tarta cuando alguien por detrás le susurró: "que solo es para la foto, que es de cartón piedra".  Menos mal que se lo dijeron a tiempo, si no les fastida la carroza nupcial y en la siguiente boda tienen que sacar una contesa.
Estupendo detalle el de las dos tacitas que nos pusieron una con café y otra con té excelente. Más curioso fue, que muchos de nosotros ni acostumbrados a café ni a infusión, nos tomamos las dos cosas; algunos siempre con la del pobre, antes reventar que sobre.
El caso es que ya había comenzado el desfile de grupos de amigos ofreciendo sus presentes a los novios: unos haciendo coreografías, otros disfrazados de bomberos, otros con material de playa, ...; y nosotros, La Pezoneria, salimos al son de la canción insignia de Lorenzo, la Amapola. Guitarra en mano y todo, hicimos cantar a Lorenzo su canción, y por supuesto le acompañamos. Se me olvidaba, que como yo no soy muy protocolario quería entrar con la guitarra pezonera antes de tiempo según la programación establecida para el festejo, y la pobre guitarra fue requisada por una institutriz como la de Heidi y una camarera con cofia. Como tampoco soy muy beligerante negociamos un trato justo para la pobre guitarra y salió, claro que salió faltaría más pobrecita.
Nada más acabar la Amapola, de forma espontánea como movidos por los hilos comunes, se agregó al grupo alguno más para arrancarnos con el casi himno de Nigüella, "Nunca más plantes viñas, junto al camino ..." Emotivo de veras el momento que arrancó alguna lágrima más de emoción y sentimiento.
Todavía quedaba algún grupo más, había de todo: un corto que rodó la propia familia de Patricia, un dúo cantando guitarra en mano, ...; seguro que se me olvida algo, pero con tanta variedad y cantidad de puestas en escena, uno se abruma.
No puedo pasar por alto el estupendo detalle que tuvo la pareja al dar como obsequio a cada pareja una botella de vino con un simbólico nombre: "Deseo de Septiembre", vino manufacturado artesanalmente por la propia pareja.
Llegó el momento del vals nupcial y al son del Vals de las Mariposas, el personal se fue agregando alrededor de los novios que, como es tradición, inauguraron el baile en solitario.  Después del vals, el desenfreno, no se si en algún momento se había parado acabábamos de tomar una cuesta abajo sin frenos.
Dos barras libres una con mojitos, el pobre camarero no daba más de sí, os juro que vi pedir a dos personas seis mojitos de vez y solo iban dos. Con eso de que no llenaban mucho el vaso, el personal se buscaba la vida para ahorrar viajes a la barra.
La otra barra en el interior del recinto, haciendo sudar la gota gorda a los camareros que se quedaban sin hielo una y otra vez, que desmadre.
Los combiandos, mojitos y demás, animaron al personal a subir a actuar al escenario, aun a costa del sufrido disc jockey que temía por sus aparatos electrónicos, cada vez que alguno echaba el pie en el escenario. ¡¡Acojo... estaba el pobre!! Seguro que pensaba, que se acabe ya, que se acabe ya. Pero duro, duro todavía un rato largo.
Entrada la noche, tomar un mojito en los jardines de la finca te trasaladaba a un lugar idílico en algún sitio remoto,  alejado de las prisas urbanas y la cruda realidad. Que pena que todo lo bueno dure tan poco ...
Pero lo que empieza acaba y así el festejo formal terminó alrededor de la medianoche, aunque los más valientes todavía marcharon en autobús a una discoteca llamada Gurugú, como el famoso monte cercano a Melilla, y en la cual siguieron con la marcha hasta que les echaron. La hora ya no importa ...
Con la cabeza turbia y cansados por un día agotador, el personal se recogió cada uno en sus aposentos para descansar y aunque al día siguiente no alguno no se acordase de algún detalle, seguro que  ha quedado fijado para siempre en el recuerdo este maravilloso día del 3 de septiembre de 2011, que había comenzado bien de mañana y terminó al romper el alba del día siguiente.


"Si no he contado mal, me falta uno ..."


"¡Ah! si está aquí, pero ..."


"Si este acabo así ..., ¿Cómo acabó el otro?"


"Pepe, solo se que el número de mi habitación del hotel acaba en 3"


Boda de Lorenzo y Patricia II

 
Comments