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Boda en Lérida. Capítulo I: "La Ceremonia"

publicado a la‎(s)‎ 8 sept. 2011 13:15 por Lapezoneria de Nigüella   [ actualizado el 8 sept. 2011 14:28 ]
Llegó, parecía que no pero llegó.
Después de una acelerada recta final, para el Loren sobre todo, el acontecimiento del año para La Pezonería llegó y superó con creces las espectativas de propios y ajenos.
Aunque el acto oficial se celebraría la mañana, más bien mediodía, de sábado 3 de septiembre, la familia, nos reunimos con los novios el día de antes para compartir una cena de hermandad acompañada por ese exquisito majar que tan bien cocinan por aquí, los caracoles. En la cena apareció algún invitado espontáneo, para nada esperado, que obsequió a los novios con algún detalle de última hora, haciendo saltar las lágrimas de la emocionada novia.
El momento cubre de la cena llegó cuando Patricia, dedicó un "soneto" según sus propias palabras al Loren.
Por mucho que dijese, alguno o alguna no se creería lo magistral de sus composición e interpretación, de ahí que dejo el video recuerdo del momento y prueba de lo que indico:

Soneto de Patricia


Por otro lado el resto, los más madrugadores, o trasnochadores según se mire, se dieron cita el viernes por la tarde en una zona de copas de la capital del Segre. Hubo un momento que no sabíamos si estábamos en Brea, Nigüella o la mismísima plaza del Pilar de Zaragoza, pues nos íbamos encontrando a conocidos a cada paso que dábamos.
Juntos, para que el bulto fuese de tener en consideración, nos dirigimos a saciar la sed, esa que no nos hace falta tener para beber, a un garito muy chulo, eso si, debía ser un garito solo para ver porque lo que les costó servirnos no tiene nombre. Según decía Fermín, "es que han acabado hasta con la paciencia de Patricio, para ser alcohólico aquí hay que tener mucha paciencia".
Algunos sin beber y la mayoría justos, decidimos recogernos para no desperdiciar las fuerzas que tan necesarias serán al día siguiente.
Bueno, como siempre alguno acabó cerrando bares. Si pensáis en tres nombres, seguro que acertáis dos, como mínimo.
El sábado amenazaba lluvia, y a pesar de mi confianza ciega en Maldonado, esta vez Maldonado la ha cagado. ¡Falló! solamente acertó un poquito por la tarde, pero fue tan poco que no deslució de ninguna manera el acto y la fiesta.
A lo que iba, reunidos en el Ayuntamiento de Lérida, la sala de plenos abarrotada hasta la bandera esperaba impaciente la llegada de los novios. Primero Lorenzo, como mandan los canones, y luego Patricia tiernamente acompañada de un niño y dos niñas, portando anillos, flores, ... Con ellos, el alcalde de Lérida, ilustre señor pensé yo, que a la sazón sería quien daría  forma a los hechizos mágicos que conducen a la unión matrimonial.

El alcalde, nos habló de igualdad entre mujeres y hombres y, como si de un sacerdote al uso se tratase, nos brindó unas profundas palabras con razones casi filosóficas, a mi entender. Magnífico el orador, incluso en castellano.
También magnífica la imagen de ese salón de plenos con un orador de primera y con aquel retablo recién restaurado del que pudimos disfrutar cuantos estuvimos allí, y en particular la pareja que lo tuvo enfrente en todo momento.
Nos explicó que el Ayuntamiento de Lérida se llamaba La Paería, o casa de paz, y que en ella era donde hacía su labor los paeres, u hombres de paz, ¿Solo hombres?, vaya la igualdad  se ve truncada por la herencia fatal de la edad media.
Llegó el momento de que varias amigas de Patricia y un sobrino del Loren, leyesen lo que con amor y sentimiento habían escrito para este gran día. Las lecturas arrancaron risas y lágrimas de emoción del auditorio que en silencio sepulcral, solo roto por alguna risotada,  escuchaba las tres intervenciones.
Ya más tranquilos, tras las emocinadas intervencones, el alcalde recitó una poesía de un popular poeta del país, del cual no recuerdo su nombre, pero por falta de subtítulos la mitad de la audiencia nos quedamos a dos velas, aun así la sonoridad y la rima, preciosas.
Y llegó el momento, ahora si, el Señor Alcalde se disponía a realizar ese magnífico sortilegio por el cual ambos amantes serían marido y mujer. Los novios, junto con los testigos: Rafa y Patricia González, contestaban a las preguntas que el alcade les hacía, asintiendo con la cabeza y colocando con dulzura los anillos que confirman la unión entre ambos. Y al final lo mejor, un beso largo y tendido ante los aplausos del público asistente; se realizó la magia.
Pasados los momentos más solemnes, corrimos a esperar a los novios en la puerta de La Paería para lanzarles el consabido arroz, serpentinas y confeti, señal de la abundancia y felicidad que se desea a la pareja.
Acababa así el acto formal del día, y ni que decir tiene el más importante. Era momento de comenzar el festejo de lo que nuestros ojos habían vivido minutos antes, arriba en la sala de plenos del Ayuntamiento de Lérida, La Paería.

Pero eso ...   Lo contaré en el próximo capítulo.


¡¡¡ VIVAN LOS NOVIOS !!!

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