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San Vicente 2011

publicado a la‎(s)‎ 13 nov. 2011 1:32 por Lapezoneria de Nigüella   [ actualizado el 13 nov. 2011 1:47 ]
Temibles era Los presagios anunciados por Maldonado para el primer fin de semana de noviembre, pero a la postre, gracias a dios, un tigre de papel. Llovió si, pero no pudo con nosotros ni con la hoguera, que a punto estuvo de verse doblegada por la implacable lluvia que nos acompaño el viernes 4, primer día vicentino de estas fiestas de Nigüella de invierno de 2011.
Como de costumbre, el primer acto de estas fiestas fue el encendido de la hoguera, este año con un handicap importante, la lluvia. Cierto es que nunca llueve a gusto de todos, pero no es más cierto que ese otro refrán de dice que "al mal tiempo buena cara".
Prendidos Los primeros troncos e ignorando, como quien no se da por aludido, la fina lluvia, el personal alrededor de la hoguera disfrutaba de los primeros calores de la llama y de la improvisada discomóvil que animaba y calentaba, otro tipo de calor, el ambiente. Todo un acierto el del invento musical de Carlos que colocado en el balcón del Ayuntamiento casi no paro de sonar ni un segundo en todas las fiestas y esto convirtio la plaza en centro neuralgico de las fiestas, aun a costa de los nefastos presagios meteorologicos.
Breve cena doméstica para reunirnos en el bar justo antes de que comenzase la disco-móvil en el pabellón.
Media entrada en el pabellón para la disco-móvil breana, muchas peticiones y gran feeling con Los DJ: "Ya son muchos años viniendo a Nigüella", dice Jesús.
Como la noche no estaba para trasnochar mucho, la lluvia no cesaba, terminado el pabellón lo mejor era recogerse y descansar, esta vez La Pezonería no hizo ese afamado papel de after de otras ocasiones.
Enter tanto, la hoguera, nuestra hoguera, agonizaba ante un temporal de justicia. Menos mal que Lorenzo haciendo gala de sentenciosas soluciones, tomó sin vacilar una decisión importante. El aceite avivó el fuego y le dio "oxígeno" a la hoguera para el resto de la noche, y seguramente garra y fuerza para el resto de las fiestas.
El sábado amaneció sin agua pero con el cielo encapotado, por lo cual, debido a la falta de confianza en la seguridad del tiempo, se instalaron las mesas para degustar el guiso de vaca en las dependencias inferiores del Ayuntamiento.
Tras es vermú, el guiso se hizo de rogar y comenzamos a comer bien pasadas las dos y media. La tardanza no deslucio para nada el acto, pues la maestría en la mezcla de ingredientes compensaba con creces el rato esperado.
Finalizó la comida y, de nuevo como el año pasado, Los Lambreños nos hicieron disfrutar de la música en directo con éxitos de: Los Secretos, Sabina, La Ronda de Boltaña, ... ; deleite sin par para los que hemos pasado hace tiempo los 30.
Terminado el concierto pude hablar con los componentes del grupo y algunas de sus palabras fueron: "En siete años que llevamos, este es el pueblo más secretista que hemos visto", y pensamos que lo decían por lo intimo del acto, allí en la sala "capitular" del Ayuntamiento. En realidad lo decían porque habíamos acompañado cantando a casi todas las canciones que interpretaron y en particular mostrando mucho entusiasmo con las de los secretos. Prometimos volvernos a encontrar con ellos.
En el pabellón ya se cocía otro guiso, pues la orquesta Magia Negra preparaba la sesión de tarde, que aunque para todos los públicos hizo las delicias de los más pequeños.
Los cantantes vestidos de payasos y payasas, vaya payasas, hacían corro entre el público haciendo correr y saltar a los infantes, y alguno que por edad ya no va a la infantería.
Hoy si, teníamos cena comuntaria en La Pezonería y como retando al tiempo, decidimos cenar en la plaza alrededor de la hoguera. Carne, panceta, chorizo y no se que más, todo a la brasa sabe mejor. Ni que decir tiene que nuestra disco-móvil no dejaba de animarnos.
La sesión de noche de la orquesta fue apoteósica, un poco de todo y sobre tdo rock del bueno agitaban al repleto pabellón una y otra vez.
La comisión nos regalaba con cada entrada una pulsera de luz que convertía el humilde pabellón en discoteca Ibicenca, bueno o por lo menos de Salou.
Tras la orquesta alguno acabamos en la pezoneria, allí quemamos los últimos cartuchos del día entre risas y comentarios más o menos lógicos y acertados. A esas horas las neuronas que quedan despiertas no son las más oportunas, pues ya se sabe que la sensatez no trasnocha.
Domingo y último día de fiestas, apenas un par de actos más. El primero. procesión con quintos y requintos. Es muy triste que desaparezcan tradiciones por la depresión demográfica, así que haciendo gala de imaginación, quintos de otros años acompañaron a la solitaría quinta de este año. Menos mal, si no es por ellos a ver que hacemos con un roscón, bueno dos pues una de las quintas oficiales puso roscón pero no su presencia, para tanta gente.
Acabada la procesión y con nuestros amigos de la charanga de Sestrica, gozamos de la degustación de roscones y moscateles .Como queriendo estirar las fiestas alargamos el vermú del bar hasta bien cumplidas las tres y con esto damos por concluidas estas fiestas que ni lluvia ni viento han podido degradar.
Gracias a todos los que habéis colaborado con las fiestas: desde los que habéis preparado todo, enhorabuena, hasta los que retando al tiempo habéis salido de vuestras casas para gritar alto y fuerte:



"VIVA SAN VICENTE Y VIVA NIGÜELLA"
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