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Tapas 2011, La Crónica

publicado a la‎(s)‎ 24 ago. 2011 9:02 por Lapezoneria de Nigüella   [ actualizado el 24 ago. 2011 9:25 ]
Pues si señoras y señores, otro año más, y ya van cuatro, nos concentramos para cumplir con nuestra particular celebración festiva vinculada a esa maravillosa miniatura de la gastronomía española, la tapa.
Ya de buena tarde, el viernes previo al festejo comenzamos con los preparativos y tras repartir faenas para el día siguiente debatimos acerca de ingeniosas soluciones para combatir el calor, soluciones que por respeto al intelecto del lector no voy a ni siquiera citar. El calor, ese sordo calor que a la postre sería uno de los indeseados invitados que nos acompañarían durante la jornada, y que de ninguna manera iba a conseguir su objetivo de deslucir la celebración.
Acabamos el día dejando a punto los equipos encargados de refrescar el líquido tan augurablemente necesario al día siguiente.
A las nueve del sábado, nos reuníamos en La Pezonería y ya para entonces el sol nos miraba de reojo con esa mirada solo comparable a la tiene aquel que te reserva una traición.
Aunque pocos al principio, si muy bien organizados bajo la batuta del director de nuestra singular orquesta tapil, Rafa. Las tapas iban surgiendo casi de la nada a una velocidad vertiginosa, más vale pocos y bien organizados que muchos a la desbandada.
Como lo que nos sobra a los pezoneros es ingenio, para mantener a raya el calor, se dispuso una manguera apuntando al mismo tejado del local y de vez en cuando el fresco chorro de agua mantenía sofocaba el calor que quería invadir la dependencia interior atravesando su cubierta. Algún problemilla técnico provoco este invento, pero en general la solución dio sus resultados.
Ya a la hora del vermú, el personal en activo se había duplicado y dejábamos todo dispuesto para la recta final antes de la degustación, montar sobre su camita de pan aquellas tapas que por perezosas han de estar siempre tumbadas.
Tras la comida y el riguroso café, los equipos se dividen en varios centros de trabajo: el principal en el Ayuntamiento, uno secundario en La Pezonería, y un par de ellos más en alguna casa particular: casa Marín y casa de los Tatos
Todos los equipos perfectamente coordinados dando salida a tapas y más tapas: 800, 900, 1100, ...  No en vano una hora antes del comienzo todas las tapas, excepto las last minute, estaban listas.
Mientras tanto, la plaza se había regado media docena de veces, por lo menos, con agua abundante para que soltase el calor que se había agarrado al asfalto durante el mediodía y la tarde.
El equipo de marketing fue el responsable de la cartelería y el despliegue comercial, cada uno a lo suyo pero todos con un fin común.
Y entretanto, las infraestructuras más pesadas: tableros, mesas, sillas y equipo técnico de video y audio; iba siendo distribuido por la plaza para dejar todo a punto minutos antes de la hora programada, las siete de la tarde.
Llegada la hora, parecía que la afluencia de personal no era notable y por ello decidimos retrasar ligeramente el comienzo del acto, pero nada más lejos de la realidad, en pocos minutos la plaza se comienzó a llenar, casi de golpe, y hemos de disponer las tapas a toda velocidad en los improvisados expositores colocados a tal efecto.
La gente fluyendo del mostrador de la venta de tiques, a la barra de bebida y luego a los mostradores de tapas. Algunos tomaban asiento en las sillas y mesas dispuestas para un mayor goce de la degustación y otros preferíamos permanecer de pie conversando con unos y otros.
No creo equivocarme mucho si digo que este año ha sido el de mayor afluencia de todas las ediciones, teniendo en cuenta que este año el  personal provenía mayormente de fuera de la población: Arándiga, Brea, Mesones, Morata, ...; El caso es que más de 1.700 tapas iban desapareciendo ante nuestros ojos mientras deleitaban a exquisitos, y no, paladares.
La colección de tapas incluía:
- Tortilla rellena
- Tortilla de bacalao
- Mejillones con tomate
- Cariocas
- Revuelto de setas
- Callos
- Alitas de pollo
- Jamón batido
- Palito de cangrejo
- Boquerones con olivas
- Morcillas con pimiento
- Salchichas con bacon
- Queso de rulo con mermelada
- Gulas
- Gazpacho
- Sobrasada
- Chorizo a la sidra

y, la tapa estrella: "Crema de queso con boletus edulis a la brie de la mêttre sobre nido de miga y ligera lluvia de finas hierbas". No se si fue por el nombre, pero esta tapa desapareció en un santiamén.
En cuestión de una hora, el grueso de tapas había sufrido graves bajas y aparecieron entonces refuerzos: una gran cacerola de migas con chistorra y uva; excelente solución para el que quería seguir haciendo gozar a sus adentros.
Carlos había cocinado magníficamente este plato que en raciones razonables se fue repartiendo a diestro y siniestro.
Para dejar descansar al personal, un popular bingo ejecutado a la perfección por Carolina proporcionó a nuestra boca un momento de relax.
Sobre las nueve y pico, el personal saciado de hambre y sed fue abandonando la plaza plenamente satisfecho de haber acudido a este cuarto encuentro de tapas, con seguridad mejor que los anteriores y que mejoraremos al año siguiente.
A partir de ahora nos quedaba una dura labor, recoger y limpiar la plaza y dejarla como si nada hubiese ocurrido.
Mientras se proyectaban varias colecciones de fotos y algún que otro vídeo rancio, por lo antiguo digo, el personal se afanaba en ir recogiendo los restos de tan popular bacanal.
Como ya es típico en actos como este, llegado el momento de recoger, sobran manos colaboradoras que sin llamada previa acuden a ayudar en las tareas más ingratas, así en un pis pas se queda todo como una patena.
Aunque la fiesta parecía concluida, varios nos quedamos en la plaza visionando alguna foto antigua, algún video más y escuchando música. Algun@ se atrevió, valentía alcoholica, a cantar por el micrófono como si de un karaoke se tratase. Unos combinados cortesía de La Pezonería y bailes y más bailes, y entonces surgió ...
No se como salió, pero apareció la palabra que está haciendo temblar los pilares de la misma Pezonería.  Ahí va la frase: "Me arreó un forigonazo que me dejó empreñada". ¡¡Ojo al termino!! FORIGONAZO.
Dicha palabra, ignota de diccionario, se pega como una canción de Bisbal y tiene tal impacto que desde que la escuchamos hasta que nos fuimos a dormir hasta que nos levantamos, con ella en la boca, al día siguiente, no se si va a suponer un cambio radical en la extraoficial denominación de nuestra afamada asociación. Miedo me da. Veremos lo que ocurre.
Terminando, la calurosa jornada del día 20 de agosto de 2011 concluyó con un éxito rotundo de tapas y afluencia de personal, y lo que es mejor, de animada celebración con el dulce regusto del trabajo bien hecho.
¡¡Enhorabuena a todos los que hicieron posible este día!!

"La ciudad no es para mi, pero esto ...  ¡¡Esto si!!



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